Yo crecí
jugando junto al río
por los verdes prados del Valle del Nalón
y siempre que el desamor me reseca el alma
allí regreso a por lágrimas para llorar.
ANDANDO EL NALÓN
La espuma blanca que forman tus rabiones
mientras altanero por Caso desciendes
me recuerdan el idilio permanente
que mantienes con las nubes y las nieves.
A menudo acompaño tu camino.
Pero sólo reconoces mi presencia
en los remansos de las tierras llanas
cuando a tus espejos me asomo
entre Barredos y Pola de Laviana.
................................
LUTO MARINERO
La inmensidad penetraba su alma
sentada al borde del acantilado.
Tenia en los ojos ausencia de gaviotas
y flores marchitandose en las manos.
Certera soledad, puñal de hielo.
Mar saturado
de azul al infinito.
Ola que con violencia forja
espuma blanca.
Feroz belleza
la que sin piedad devora
a los osados hijos de la tierra.
Se levantó despacio
y extendió los brazos
como alas negras
quebradas al abismo.
............................
EL NIÑO
El niño miraba el río
y el río le retrataba
sobre un espejo de agua.
Pero el niño no sabia
que la imagen que veía
era tiempo que pasaba.
El niño cogió una piedra
y la lanzó sobre el agua
el espejo se rompió
y se ha borrado su cara.
Cuando el espejo volvió
ese niño ya no estaba
en su lugar había un viejo
que en el río se miraba.
El niño ya solo es
una imagen atrapada
en una casa de espejos
dentro del alma del viejo
que en el río se miraba.
............................
NALÓN
Otra vez me asomo a ti, espejo liquido
sin otra cosa que ofrendar a tu memoria
que estas manos tan saturadas de tiempo.
Acaso guardes reflejo en tus remansos
de ese niño que soñaba en tu ribera
aventuras en un barco de corsario.
Al final jamas logré ser marinero:
Y no te surqué Nalón hacia los mares
pero bajo tu lecho, navegué galerías
transportando negros minerales.